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Pocas veces pueden conocerse los secretos detrás del escenario de una gran producción, pero los artistas de Le Reve, el espectáculo del Hotel y Casino Wynn, confesaron algunos en exclusiva

América Salinas

No cabe duda que Le Reve es uno de los espectáculos más impresionantes de Las Vegas, los efectos que se usan en la escenificación, los personajes, vestuarios y la música en vivo provocan en los espectadores esa sensación que se tiene después de haber tenido un extraño sueño, tan real como lleno de preguntas y para resolverlas, tres de sus artistas y el director de operaciones técnicas cuentan algunos secretos detrás del escenario.

En idioma francés, Le Reve significa: El sueño. La primera revelación que hicieron el acróbata Alberto del Campo y las nadadoras de sincronizado, Carolina e Isabela Moraes, es que originalmente el hotel Wynn se iba a llamar Le Reve, luego se determinó que llevaría el apellido de su creador y entonces la primera opción fue usada por Franco Dragone para crear el espectáculo de casa del lujoso lugar.

A través de una mezcla de acrobacias aéreas, vistosa coreografía, nadadoras de sincronizado, comediantes de trajes blancos, personajes coloridos y emotiva música, Le Reve ha sorprendido a los largo de sus más de mil representaciones a miles de personas.

Es claro que es un sueño, pero tan abstracto que cada persona interpreta el espectáculo de una forma diferente, aunque para sus artistas se trata definitivamente de una historia de amor.

“Es un significado romántico, es una pareja que entra en el sueño, antes era de una sola persona pero ahora es algo mucho más amoroso y con un final feliz”, coinciden Del Campo y las hermanas Moraes.

Y hablando de romance, un dato curioso es que doce de los artistas de Le Reve están casados entre ellos, de modo que han hecho de la producción el origen de su familia.

Peligro inminente
Los actos que se realizan en la obra son tan impresionantes como peligrosos. Un hombre que se deja caer desde 80 pies de altura hasta decenas de mujeres que aguantan la respiración bajo el agua varios minutos son tan sólo algunos ejemplos.

“Los actos son peligrosos pero los hemos hechos tantas veces que ya no lo sentimos tanto. Cada cosa que se agrega al show se entrena entre tres y seis meses antes de llevarla al público, de esa forma es más seguro hacer cada número”, explica Del Campo, originario de España y único miembro del elenco que habla español.

Aún así, han ocurrido ciertos accidentes, como el caso de los acróbatas que se dejan caer, quienes por no entrar completamente rectos en el agua se han llegado a lastimar piernas y cara.

“El caso del salto es probablemente el número más arriesgado que hay, el nivel de peligrosidad radica en que el agua de aquí no tiene tanta oxigenación como el agua de mar por ejemplo, entonces hay que caer bien”, comenta el acróbata.

No obstante, las hermanas Moraes, originarias de Brasil, afirman que siempre se sienten en confianza, pues hay una gran producción detrás del escenario.

“Si hay peligro pero tenemos gente detrás asistiéndonos en todo, muchos nos cuidan mientras actuamos, además nosotros estamos concientes de nuestros límites y cuidamos lo que hacemos”, comentan las nadadoras que permanecen bajo el agua por varios minutos en cada uno de sus números.

Y aunque no querían perder la magia del show, al final, las nadadoras revelaron que logran permanecer tanto tiempo bajo la alberca gracias a la ayuda de buzos que les proporcionan aire mientras en la superficie sus piernas danzan con sus zapatillas rojas.

De hecho, son 14 los buzos que están en la alberca durante todo el espectáculo. Se encargan de auxiliar a los artistas cuando caen al agua, de llevarlos rápidamente a la orilla para que puedan entrar nuevamente cuando les corresponde.

Uno de los misterios más grandes de Le Reve es que sus artistas están todo el tiempo en contacto con el agua, pero cada que los personajes aparecen bajo la alberca y vuelven a aparecer por alguna de las entradas laterales, están usando ropa seca.

“Nos salimos de la alberca y nos cambiamos. Tenemos cambios muy rápidos, a veces solamente tenemos 30 segundos para hacerlo, pero como todo está tan organizado es fácil hacerlo”, comenta Del Campo.

De hecho, para ahorrar tiempo y asegurar la precisión del espectáculo, hay bocinas y cámaras bajo el agua, de modo que tanto los 83 miembros del elenco y los más de 100 encargados de la producción están coordinados todo el tiempo.

Como es tan apasionante ver todo lo que ocurre detrás del escenario, la administración del teatro decidió crear paquetes especiales VIP que incluyen una exclusiva vista, a través de un pequeño monitor, de todos los detalles aquí narrados. Además, ofrece también una botella de Champagne y fresas para degustar mientras dura el show.

Secretos técnicos

Dale Hurt, director de operaciones técnicas del teatro Le Reve, también destapó algunos datos curiosos:

La alberca del escenario tiene diferentes profundidades, la mayor es de 27 pies de hondo y le caben 1.1 millones de galones de agua, eso significa que para llenarla se tomaron 12 horas a una velocidad de 1,500 galones por minuto y para vaciarla se tomarían seis horas a una velocidad de 2,800 galones por minuto.

Este escenario acuático cuenta con la tecnología acuática más avanzada del mundo, incluyendo su plataforma central que se eleva y sumerge decenas de veces durante la presentación.

El teatro en sí tiene la capacidad de crear diferentes elementos de clima durante el espectáculo. Desde una lluvia que cae desde 80 pies de alto hasta nieve, misma que se crea usando dos mil onzas de jabón para afeitar cada semana.

Debido al desgaste por el agua, algunos vestuarios le duran a los artistas solamente dos semanas, de modo que el equipo de producción siempre está buscando materiales innovadores que puedan durar más.

Para garantizar que los personajes puedan moverse de forma más fácil en el agua, todos los zapatos tienen docenas de orificios ocultos.